Thursday, September 22, 2005

Creatividad, ¿qué hay de nuevo?

Por María Soledad Coppero y María Gabriela Pellegrino (Licenciadas en Comunicación Social)
Artículo publicado en www.cambiocultural.com.ar

Arthur Koestler define la creatividad como el arte de sumar dos y dos para que dé cinco. Es decir, combinar estructuras previamente disociadas, a fin de obtener más de lo que había en un principio.
La creatividad es como la matemática: se vale de premisas. Pero a diferencia de ésta, no cuenta con fórmulas para arribar a un resultado, ni sabe adónde llegará.
Las condiciones culturales, científicas, económicas y sociales juegan un papel determinante en la generación de lo nuevo y en la disposición de las personas al desarrollo del pensamiento divergente.
Los investigadores del fenómeno de la creatividad la han identificado de diversas maneras. En especial, como:
Una característica de la personalidad, equiparándola a "una especie de propiedad poseída en cantidad variable por los individuos, susceptible de revelarse más o menos según las situaciones. Se trata de una virtualidad de la persona que debe, para manifestarse, encontrar condiciones favorables". Es, entonces, sinónimo de una disposición a ser original o una capacidad de producir soluciones inusuales.
Un producto, algo cuantificable, concreto y observable. Es el trabajo terminado: la obra del artista, el edificio del arquitecto, la estatua del escultor, el poema del escritor y las canciones del músico, todos aceptados como útiles o satisfactorios por un grupo social y en un momento determinado.
Un proceso, que implica referirse a diferentes fases en la búsqueda de lo inédito.
Graham Wallas, en 1926, fue el primero en sistematizar las etapas y, a partir de él, lo siguieron otros autores que aportaron nuevas terminologías.
El proceso creativo
El proceso creativo comprende cuatro etapas:
1) Preparación (información)
2) Incubación (inconsciente)
3) Iluminación (emerge la solución)
4) Verificación (se evalúa y se comprueba)

Preparación: Aquí se recoge la materia prima. Esto puede resultar difícil de soportar y se puede tender, erróneamente, a evitarlo. Pero uno no puede sentarse a esperar que llegue la inspiración; eso sería saltear pasos importantes. El material que se obtenga puede ser específico -relacionado con el tema- o general, de cualquier otro tema aparentemente inconexo. Es necesario observar los datos desde distintas perspectivas y estudiar formas diferentes de relacionarlos. Hay que tener en cuenta que a más información y puntos de vista, más creatividad.
Incubación: Para estimular el flujo de ideas, se deberá dejar de lado la lógica, los hábitos y los "lugares comunes" que funcionan como "candados mentales". Busque más de una respuesta a un problema; no se guíe por las normas. El pensamiento más delirante puede transformarse en un gran acierto; no debe evaluarse antes de tiempo.
Luego, confíe en su inconsciente. Abandone el problema. Váyase a descansar, relajarse, o a hacer otras tareas. Quizás se le ocurran cosas de manera espontánea. Muchas veces, las soluciones que surgen en esta fase serán disparatadas, pero deben anotarse igual; son el anticipo de la idea definitiva.
Iluminación: Se encenderá una luz en su mente: la de la inspiración, la intuición y la realización. Ahora, cuando menos lo espere, mientras se baña, prepara el café o escucha la radio, dirá... "¡Sí! ¿cómo no lo había pensado antes?"
Verificación: Si existe un momento en el que debe juzgar, evaluar y elegir es éste. Pero antes se deben establecer los criterios con los que se habrá de discriminar entre las ideas factibles y las que deben ser descartadas. Una buena opción es pedir opiniones ajenas, aunque hay que tener cuidado: no siempre lo que afirma la mayoría es lo mejor.

Sugerencias
Para incluir la creatividad en el plan de comunicación interna, escriba en una hoja de papel las estrategias, productos y acciones que realiza en este momento -desde valores y políticas de la organización hasta simples memorandos, boletines, etc.- y analice qué cualidades tienen.
¿Son atractivos o aburridos? ¿Estimulan la mente curiosa o expresan frases hechas? Si usted ha decidido convertir a su empresa en una verdadera incubadora de talentos, sepa que todo tiene su tiempo de gestación.
Cuando se ha mantenido una política del "no opinés, acá sólo venís a trabajar", las respuestas nunca serán inmediatas. Lo más probable es que la gente se sienta confundida y no sepa cómo manejar la situación. Por eso, actúe con calma y deje que las cosas fluyan naturalmente. Ante todo, no exija lo que alguna vez condenó.
Ríase del organigrama y de los horarios establecidos. Muchas veces conviene desorganizar en vez de organizar, porque no siempre lo que falla son las personas.
Formule preguntas fantásticas que le permitan ilusionarse. ¿Cómo puede facturar tres veces más en los próximos seis meses? ¿Cómo detectar potenciales talentos para sumar al staff directivo? ¿Cómo hacer que la gente disfrute de su tarea?
Es fundamental contar con grupos de personas (equipos creativos) que ayuden a pensar, a imaginar y a innovar. Lo mejor es no forzar a nadie para que los integren: hay que respetar las individualidades.
Deberían participar personas de distintas áreas y disciplinas: si es necesario, invite a alguien que no pertenezca a la organización, para que los resultados sean más originales. Estos comités deben establecer objetivos concretos y valerse de metodologías y técnicas como Scamper, analogías, pool de ideas o mapas mentales para convertir cada sesión en una verdadera "goleada de propuestas".
Organice encuentros novedosos donde la gente pueda aprender divirtiéndose. Una posibilidad son los talleres fuera del ámbito laboral de todos los días.
Sin embargo, no hay que abusar del tiempo de descanso de la gente. Si se planea una jornada de entrenamiento en un día festivo, lo más probable es que merme el entusiasmo y que la motivación se vea afectada en forma negativa.
Es posible crear lugares de encuentro donde las personas puedan detenerse a charlar, tomar un café y compartir sus temas personales. Este enfoque puede llevarse al límite sacando todas las señales visuales y los carteles que anuncien dónde está cada persona o qué funciona en cada habitación. Esto lleva a la gente a interactuar y a hacer preguntas. Además, estimula la colaboración mutua, promueve la relación informal entre integrantes de diferentes áreas y funciones, al tiempo que crea momentos de relajación mental durante la jornada laboral.
Empapele la organización con ideas. Coloque un tablón de ocurrencias en la parte más transitada y anime a los empleados a que anoten sus sugerencias sobre un determinado problema. Utilice post-it, marcadores de colores, etc. Fomentará así la participación y el sentimiento de pertenencia.
Un ambiente adecuado favorece el desarrollo creativo. Si la gente trabaja en oficinas aburridas y mal acondicionadas, seguramente no llegará a generar la cantidad de sugerencias que desea. Sepa que la creatividad es, en gran parte, una cuestión de diseño.
La existencia de un rincón creativo predispone a quienes lo ocupan a pensar distinto. Se puede crear uno en su organización y ambientarse como quiera. Se podrá colocar libros, videos, juegos de ingenio. Incluso, decorarlo con fotografías que ilustren la infancia de los empleados. Funciona como el "cuarto verde" en el que esperan los artistas antes de salir a escena, para descansar sus ojos irritados por las luces del escenario.
Jugar con los colores, las texturas, la disposición del mobiliario o las formas influye en la predisposición a la tarea diaria. Por eso, es fundamental que en un plan de comunicación interna aparezcan sugerencias sobre la ambientación del lugar de trabajo. Haga un recorrido por las instalaciones. ¿Hay cuadros en las paredes? ¿Y adornos? ¿Cómo son? ¿Estimulantes? ¿Aburridos? ¿Se oye música? ¿De qué tipo?
El color afecta el estado de ánimo, por lo que emplear los tonos adecuados crea una atmósfera positiva para la concentración, el aprendizaje y la retención de información. Colores apagados... muy aburrido. Demasiados colores... ¡sobreestimula! Color muy intenso, ¡irrita y desconcentra! El ambiente parece más pequeño. El verde, relaja y distiende. El azul, tranquiliza y modera. El rojo, ¡alerta y pone nervioso! El amarillo, según la intensidad, ¡armoniza o inquieta!
Otro ingrediente decisivo es la luz, que afecta la percepción de la gente. Fluorescente, resalta los colores fríos en detrimento de los más cálidos. Natural, lo mismo, pero a la inversa. Un fenómeno que afecta a muchas personas es el "desorden afectivo estacional", un estado de depresión por la falta de luz brillante durante los meses de invierno.
La música en el lugar de trabajo es un tema delicado. Puede distraer a algunos y estimular a otros. Si se decide incluirla, hay que asegurarse de que todo el mundo esté de acuerdo. Otra alternativa es poner las canciones preferidas en un horario determinado y en días establecidos.
La experiencia lúdica otorga la oportunidad de representar otros roles y de generar las condiciones adecuadas para trabajar en equipo. El Pecos River Learning Center de Santa Fe, Nuevo México, es un lugar especialmente preparado para realizar cursos de aprendizaje y aventura en exteriores destinados a las organizaciones. Uno de los retos es la Corporate Tower, que consiste en escalar verticalmente una pared de quince metros llena de clavijas. Como los participantes están unidos con cuerdas, el desafío es coordinar el ascenso y cooperar mutuamente.
Aquí el lema es: "tengo que hacerlo pero no puedo hacerlo yo solo". ¿Por qué? Porque al estar atados nadie puede ir más rápido o más arriba que el resto. El apoyo, el aliento, el pedido de ayuda o el dar una mano son acciones obligadas en el juego, pero muchas veces negadas en la convivencia laboral.
Existe otra gimnasia, más allá de la física: la gimnasia del alma. Con el fin de integrar todos los sectores y fomentar la participación de las mujeres, excluidas de los torneos deportivos, se pueden crear coros y grupos de teatro estables, u organizar muestras de fotografía y pintura.
Pero la creatividad en la organización no es sólo juegos, torneos o pintar alegremente las paredes de la oficina. Ser creativo es responder con una salida airosa en la función que se ocupa, saber interpretar lo que otros dicen para que surja la respuesta y hacer al revés lo que se hizo ayer...
En comunicación interna no hay fracasos, tan sólo lecciones. Comunicar es un proceso de ensayo y error. Los experimentos pueden ser fallidos, pero no está mal: son parte del proceso. Las lecciones nunca terminan.

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